El cierre del cuarto trimestre: por qué conviene revisarlo antes de que acabe el año
- Santiago Iglesias
- 19 dic 2025
- 2 Min. de lectura

El último trimestre del año suele pasar más rápido de lo que parece. Entre el cierre de
diciembre, las fiestas y la sensación de que “ya se verá en enero”, muchas decisiones fiscales y contables se dejan para más adelante. Sin embargo, el cierre del cuarto y último trimestre es uno de los momentos más importantes del ejercicio.
No se trata de complicarse ni de hacer grandes cambios a última hora, sino de revisar con calma lo básico para evitar prisas, errores y sorpresas cuando empiece el nuevo año.
Diciembre no es un mes cualquiera
Aunque la actividad de muchos negocios baja en diciembre, a nivel fiscal y contable es justo lo contrario. Es el mes en el que:
Se cierra el ejercicio.
Se consolidan ingresos y gastos.
Se toman (o se dejan de tomar) decisiones que ya no podrán corregirse en enero.
Por eso, llegar a final de año con cierta planificación marca una diferencia importante respecto a empezar el siguiente ejercicio improvisando.
Facturas y periodificación: el punto de partida
Uno de los errores más habituales es no tener claro qué facturas faltan por contabilizar o a qué periodo corresponden.
Antes de cerrar el trimestre conviene:
Localizar facturas emitidas pendientes de cobro.
Revisar facturas recibidas a última hora de diciembre.
Comprobar que ingresos y gastos están imputados al ejercicio correcto.
Este repaso sencillo evita ajustes posteriores y facilita mucho las declaraciones del primer trimestre del año siguiente.
El cierre fiscal no empieza en enero
Muchas personas piensan que el trabajo “de verdad” empieza en enero, pero la realidad es que enero solo refleja cómo se ha cerrado diciembre.
Un cierre de trimestre desordenado suele traducirse en:
prisas al preparar impuestos,
dudas de última hora,
correcciones innecesarias,
y una sensación constante de ir apagando fuegos.
En cambio, cuando el cuarto trimestre está razonablemente ordenado, el arranque del nuevo año suele ser mucho más tranquilo.
Revisar no significa complicarse
Es importante aclarar algo: revisar el cierre del trimestre no implica rehacer toda la contabilidad ni tomar decisiones complejas.
En muchos casos basta con:
comprobar que la información esté completa,
detectar posibles errores a tiempo,
y tener una visión clara de cómo se cierra el ejercicio.
Ese pequeño esfuerzo previo suele ahorrar muchos problemas después.
Cerrar bien el año es empezar mejor el siguiente
El cuarto trimestre no es solo el final de un ejercicio, también es la base sobre la que se construye el siguiente. Tener claro cómo se cierra el año permite:
planificar mejor,
tomar decisiones con más información,
y afrontar enero con menos estrés.
Diciembre es, en realidad, un buen momento para ordenar, revisar y anticiparse, sin prisas pero con criterio.



